Familias lectoras: Recomendaciones #22

Érase una vez una #FamiliaLectora que a lo largo de muuuucho tiempo se esforzaba cada día leyendo con sus hijos, disfrutando de la lectura, deleitándose con las historias, gozando de un tiempo de calidad, en familia….

Habían colocado en su humilde hogar, muchos y diversos libros. Siempre al alcance de sus hijos, ya fuera en cajas, en el suelo, o en las estanterías más bajas de la alacena. Todas las noches, antes de dormir, mantenían la misma rutina. El padre o la madre leía un cuento a sus hijos. Nunca perdían ese momento. Aunque estuvieran cansados de trabajar, ese era el mejor ratito del día. Narrarles a sus pequeños una historia. Compartir momentos únicos con su pequeña familia. Poco a poco fueron creando un itinerario lector, de calidad, juntos. Contaban cuentos, poesías… y dejaban que los niños comentaran con ellos sus inquietudes, sus ilusiones, sus preguntas…. No importaba cuántas vences cortaran la narración. Gozaban de la lectura y de la conversación que les provocaba.

Escogían los cuentos cada noche, según les atrajera la portada, la historia, las pegatinas que les habían colocado o la posición en la estantería… Y se prometieron que aunque fueran pasando los años, nunca perderían ese momento compartido de #LecturaEnFamilia.

Y colorín colorado, esta historia aún no ha terminado.

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