Concurso de Relatos: Vencer al Coronavirus #1

Podéis ver la narración del cuento en nuestro canal de Instagram TV. Os dejamos el texto y un ejemplo de relato para el concurso. Recordad que podéis consultar las bases en este enlace.

El hogar del pequeño oso(+3). Equipo biblioteca. 

Poco a poco los rayos de sol fueron iluminando el interior de la cueva. El pequeño oso abrió los ojos. Había llegado el momento. El aire estaba impregnado del olor de las primeras flores. Después de unos largos meses de descanso, podía ver de nuevo a sus amigos.

Así que decidió asearse y preparar un rico tentempié para compartir con cada uno de ellos.

Pero cuando salió de la cueva algo había cambiado. No era el inicio de la primavera que había vestido a los árboles o la explosión de las flores que daban color al paisaje. Había algo más. El bosque estaba en completo silencio. No se oía el trinar de los pájaros, las abejas no zumbaban absorbiendo el rico néctar de la flores con las que preparaban la miel, que el pequeño oso tanto adoraba.

Asustado percibió a sus espaldas un leve murmullo. Lenta y silenciosamente, escondido entre los arbustos, se acercó hasta el lugar del que procedían las voces.

Observó a unos seres extraños que al entrar en contacto con algún animal despistado que había salido a pasear, se hacían cada vez más y más grandes. Mientras que el animal se hacía cada vez más y más pequeño hasta desaparecer.
Entonces su amigo el zorro, que al observar que allí se encontraba el pequeño oso, se acercó sigiloso, sin hacer ruido y le explicó que debía volver a su cueva. Todos los animales estaban regresando a sus nidos, a sus madrigueras, a sus hogares, ya que la única solución para que los seres verdes se marcharan era quedarse en casa.

Estos seres habían venido de muy lejos y querían acabar con la belleza del bosque. También con los animales que cuidaban de la hermosa arboleda. Se alimentaban de la vitalidad de sus habitantes.

El pequeño Oso, triste, comprendió que zorro tenía razón. Si quería proteger a sus amigos, tendría que desandar el camino. No podría jugar con ellos en un tiempo. O ir a la escuela de animales. Debía regresar a su cueva. Sería el momento de ser fuerte. Ser valiente. Disfrutar de sus libros, de sus recetas, aprender nuevos hobbies y desempolvar sus juegos de mesa.

Todo pasará, le había dicho zorro. El sabio zorro.

Cuando los seres verdes se hicieran pequeños, cuando fueran tan minúsculos como una hormiga, cuando se desvanecieran por fin, podrían regresar al bosque. Tumbarse bajo los árboles, jugar con las ramas y hojas que mece el viento. Recoger los frutos para hacer mermelada y celebrar picnics con los amigos.
El bosque se volverá a llenar de risas y de animales felices que podrán disfrutar, de nuevo, de su hermoso y bello hogar, el bosque.

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