PROYECTO: Animación Lectora

Hace unos días se pusieron en contacto con el #equipobbltk, desde una guardería de Gijón, para solicitarnos asesoramiento en sus espacios de biblioteca: tipo de libros, dinamización en la escuela, dinamización con las familias….

Por lo que les presentamos el siguiente documento, que esperamos que resulte de interés a otras familias, maestros y bibliotecarios.

Animación a la lectura

Una madre llevó a su hijo a Albert Einstein y le preguntó cómo podía potenciar su capacidad para las matemáticas. Einstein respondió: “Cuéntele cuentos si quiere que sea inteligente y cuéntele más cuentos si quiere que sea sabio.”

La lectura tiene múltiples beneficios. La lectura es la base de nuestro desarrollo intelectual. Con un buen nivel lector, no sólo disfrutaremos de los cuentos o novelas, sino que entenderemos mejor los problemas de matemáticas, los mapas y las instrucciones de nuestra nueva cámara de vídeo.

¿Y por dónde empezamos si quiero que mi hijo sea un Genio?

Leyendo.

Desde los primeros días de vida, los bebés disfrutan escuchando las diferentes variaciones y tonalidades que hacemos las madres mientras les leemos cuentos. No me refiero a poner voces (no todos los padres nos sentimos cómodos) pero los pequeños van asimilando la cadencia sonora (La entonación, los signos de puntuación, la acentuación…) Es importante que tengan libros a su alcance (de tela o cartón cuando son muy pequeños) para que vean esos objetos como juguetes al igual que sus pelotas, construcciones o muñecos de tela.

Quiero destacar la propuesta que realiza Pilar de Cecilia, en las ponencias realizadas en el II Congreso Internacional de Comprensión lectora Infantil y Primaria, sobre la evolución del tipo de libro que deberíamos ofertar a nuestros hijos a lo largo de su crecimiento lector. (Desde la prelectura hasta la lectura autónoma)

Comenzaríamos con libros de tela o libros en forma de muñeco, como los que podemos colgar en el carro o la cuna; o aquellos que tendríamos en la bañera. Libros llenos de dibujos y nada de texto. Libros que asocian a juguetes. Libros que serán compañeros de juego que poder chupar, morder… tal y como los bebés se acercan al mundo para conocerlo, mediante las manos y la boca.

Poco a poco iremos introduciendo libros de cartón, muy resistente. Seguirán llenos de imágenes y colores llamativos.

Luego están los cuentos para colorear. Este tipo de “cuadernos” están planteados para que el niño se exprese artísticamente y lo introduce en el mundo de las imágenes. Lo siguiente serían libros de pegatinas, con los que poder trabajar el movimiento de pinza, y aprender a percibir límites, además de observar y buscar la imagen correspondiente. “Inicia una educación espacial, de formas y espacios”

Después, Pilar de Cecilia recomienda los cuentos en sí. A lo que yo quiero añadir, que desde que el bebé nace, deben formar parte de su biblioteca personal. Lo único que serán libros manipulados por adultos, hasta que el niño sea capaz de hacerlo por sí mismo. En este caso, el niño aún no sabe leer, pero se aprende el cuento y sabe cómo interactuar con la historia en cada momento. Le encanta “anticipar” el devenir del cuento y repetirlo una y otra vez. Os sugiero que este tipo de libros continúe con la característica principal de la ilustración. Que sean muy visuales, llenos de dibujos y colores, y que incluyan frases cortas y palabras sencillas.

Propuesta bibliografica para empezar (0-3):

.- Libros musicales

.- Libros con solapas. (¡No tengas miedo! Si se rompe…. reponlo. Déjales disfrutar como con los juguetes)

.- Libros manipulativos

.- Libros 360º (Cuando son bebés y tienen suficiente fuerza en brazos y piernas, centran su atención en el cuento y fortalecen el cuello y la columna. Se colocaría al bebé boca abajo a cuatro patas, durante un tiempo limitado)

.- Libros de baño

.- Libros de tela

.- Libros con muñeco asociado

.- Libros de cartón

.- Libros de esfínteres

.- Libros informativos (colores, números, estaciones, diccionarios imaginarios…)

La Genialidad fluye. Hay que provocarla, no forzarla.

Cuando están aprendiendo a leer, es importante que sigamos leyéndoles en voz alta. Podemos compartir ratitos de lectura (al llegar a casa, después de merendar o antes de dormir) en los cuales, alternaremos las posiciones de narrador. Debemos compaginar esas oportunidades entre adulto y niño para leer ambos en voz alta.

Por mi experiencia como maestra y como madre, a veces a las familias se nos hace complicado encontrar esos momentos de lectura, y más cuando nuestro pequeño está aprendiendo a leer y no tiene mucha fluidez. Pero si somos pacientes, el resultado será muy beneficioso para nuestro hijo. Será la clave de su éxito académico. Se sentirá a gusto en las clases, motivado, curioso, con ganas de aportar y compartir sus conocimientos, de buscar más información en los libros, ya que los sentirá cercanos… De enlazar unos conocimientos con otros, la clave de la cultura y del enriquecimiento personal. Identificará mejor sus emociones y actitudes, fortalecerá sus relaciones sociales, sus capacidades lingüísticas y su expresión en público. En definitiva, le gustará ir al colegio.

Es importante que cuando los niños adquieran esa fluidez dejemos que esos ratitos de lectura en voz alta, se equiparen con los de lectura silenciosa. Seguiremos estando con ellos, leyendo, pero cada uno su cuento o novela, que podemos compartir posteriormente. Cuando hablamos de lectura en casa, cuando los niños nos ven leer también, se interesan más por los libros y por la lectura. Les dejan huella.

Sobre todo me gustaría remarcar que los padres y profesores debemos tener claro que hay que enseñarles la diversión que hay detrás de la lectura. Nosotros les mostramos la parte lúdica. Lo que no podemos hacer, es obligarles a leer y mucho menos si no están preparados. (A partir de los 6 o 7 años, ya han alcanzado los hitos y la madurez necesaria para empezar con el mundo de las letras) Debemos intentar que el niño interactúe y disfrute con la lectura, con el libro, alejándonos lo máximo posible de asociaciones con trabajo, deberes, refuerzos… Debe convertirse en algo personal. En una elección personal.  El “castigo” es no poder leer.

¿Cómo sé qué libro es para mi pequeño Genio?

Debemos pensar que en cada etapa evolutiva los pequeños necesitan un tipo de libro diferente. Puede parecer complicado, pero si nos dejamos guiar por nuestro librero o bibliotecario de cabecera, esta tarea puede ser mucho más sencilla.

Cuando nuestro hijo tenga capacidad para elegir sus propios libros, debemos fomentar ese nuevo talento con actividades lúdicas. Podemos hacer “excursiones” los sábados por la mañana a la biblioteca. Serán momentos íntimos y divertidos dentro de la familia. Una vez al mes podemos premiar a nuestros hijos acudiendo a la librería, y dejándole mirar, tocar y leer. Y por supuesto ¡Comprando! Será un buen momento, como padres, para conocer un poco mejor los gustos de nuestros hijos.

En la biblioteca, algunas veces, los usuarios eligen libros que nosotros denominamos “planos” Lecturas que no aportan gran enriquecimiento a su itinerario lector. Nosotros jamás, prohibimos o vetamos lecturas. Pero ofertamos otro libro más, dentro del préstamo, que creemos que va a satisfacer su curiosidad lectora. Si la economía nos lo permite (o en la misma biblioteca) dejaremos que nuestro hijo elija sus lecturas, pudiendo incluir una más de nuestra elección (o recomendación del librero-bibliotecario). Ahora, eso si, recuerda: Los libros que te gustaron a ti de pequeño, no tiene porqué gustarles a ellos.

¿Difícil?

Sigue estos tres pasos:

.- Déjale elegir

.- Déjate orientar por libreros, bibliotecarios o profesores.

.- Déjate recomendar por páginas especializadas.

Para hacer un hijo lector, este ha de ver a sus padres leer. Disfrutar leyendo, compartiendo sus lecturas. Si éstos están jugando con el móvil o viendo la televisión, será muy complicado que el niño no se sume a estas dos últimas actividades. Los padres que leen con sus hijos están mucho más unidos y estos últimos se sienten más libres a la hora de expresar sus sentimientos, y miedos de la vida diaria con sus padres.

¿Cómo compartimos las lecturas?

.- Cuentacuentos

.- Títeres

.- Teatrillos

.- Realizando actividades plásticas cuando son pequeños. Cuando vean “su obra” la asociarán al libro y recordarán el buen rato que han pasado con la familia o la profesora.

.- Conversando sobre la historia (Durante y después)

.- Anticipando lo que creemos que va a pasar.

.- Hablar de la época o lugares en la que transcurre la historia

.- Valorar a los personajes

Resumiendo.

Si nuestro objetivo es conseguir un niño lector, deberíamos comenzar por aquí:

.- Tener libro en casa y a su alcance. Esto es muy importante. Si los juguetes están en una caja a su altura y los libros en la baldas más altas de la estantería, para vuestros hijos, serán objetos que no pueden tocar.

.- Leer libros y…

.- Leérselos a ellos. La lectura es un momento enriquecedor que compartir en familia.

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